martes 2 de febrero de 2010

Un mar tranquilo



“Todo lo que tiene un principio tiene un final” y aunque parezca duro es la pura realidad. Igual que aceptamos que toda vida tiene su principio y su final, si sabemos que el don de la vida no es para siempre y, no por ello, nos agobiamos entonces…¿Por qué hay tantas personas que se agobian con la idea de un final en sus relaciones? Toda relación tiene un encuentro, un inicio y un desenlace. El truco es saber no estar siempre pendiente de ese final, de ese “ y si..”, de no preocuparse y aceptar la realidad. ¿Para qué preocuparse? “Si algo no tiene solución, para qué preocuparse y si no la tiene, para qué preocuparse”. Se habla de las grandes historias de amor y estas son por excelencia en las que se padece, en las que todo es complicado, en las que la pasión enturbia las mentes, en las que la distancia nos hace padecer, en las que la duda sobre una supuesta infidelidad nos atormentan. Y claro, estas relaciones acaban antes de su debido tiempo…existen tantos catalizadores que promueven el final de estas historias. Sin embargo, son las que se recuerdan, en las novelas, en las películas, en las historias que contamos a nuestros amigos “ yo conocí a fulanito que vivió una historia increíble con menganita…fue una lástima lo que les pasó…pero menuda historia! ¿no crees?”. Ciertamente, son recordadas pero nadie nos habla de las historias de amor que perduran, en las que parece no ocurrir nada. Seguramente, son las que entrañan mayor pasión pero también mayor conocimiento de los implicados. Estas historias parecen ser menospreciadas, falta el elemento “fatalista”. Y yo me pregunto, ¿por qué no envidiar estas historias en las que “parece que no ocurra nada”? Creo que un mar en calma contiene mayor más diversidad de tonalidades, mayor riqueza, mayor madurez, mayor honestidad que un mar revuelto y alocado. Algún día nos daremos cuenta de ello, despertaremos y comentaremos la felicidad de aquellos que saben encontrar ese equilibrio, esa calma dinámica, ese mar transparente y sincero.


Mientras tanto podemos disfrutar en las películas de esas historias de amor, como en "El mismo amor, la misma lluvia"

viernes 13 de noviembre de 2009

Declaración de Principios

Estoy en un momento de hacer balance de mi vida y rebuscando en el pasado encontré una carta.
Hace ya algún tiempo escribí una carta de amor, como no he vuelto a escribir jamás a nadie. La titulé Declaración de principios, pues en el fondo se trataba de una declaración en toda regla, era una despedida. Con el tiempo, he aprendido que existen otras formas de amar, otros tipos de amores y que mi manera de experimentar el amor de forma tan pasional y dramática cojeaba en otros aspectos. Soy una personal muy apasionada y eso es algo difícil de cambiar en mi carácter (ya tenemos una edad en la que cuesta modificar según que aspectos de tu forma de ser). En aquella carta desnudé mi alma y mi amor por una persona…lamentablemente la vida no es como los cuentos de hadas y los finales felices dependen de la interpretación que cada uno haga. No fue final feliz con esa persona, sin embargo, creo que aunque yo en aquel momento no supe verlo así, ahora es un final feliz para mí. El paso del tiempo y las experiencias que he adquirido me demuestran que ahora mismo deseo un amor más maduro, menos dramático (como ya hablé anteriormente sobre el tema), algo no tan efímero. Como decían en Como agua para chocolate: hay un tipo de amor que es como un fósforo, prende enseguida, chisporrotea con alegría y pasión pero se desvanece de la misma forma…es un amor que se consume a sí mismo. Sin embargo, me alegro y me siento afortunada (a pesar de las lágrimas vertidas y los malos, largos y largos momentos de tristeza que me acompañaron) de haber sido capaz de vivir un amor de tal calibre. Y sobrevivir a él!!! Me alegro de haber vivido, aunque tan sólo fuera una vez, una historia de amor como fue la que viví. Como todas las grandes historias, la gran alegría y felicidad que experimenté se convirtió, más tarde, en un pozo de tristeza en el que me ahogué durante mucho tiempo. Pero me alegro, porque sigo aquí, Estoy viva!! Y toda experiencia es buena, me recuerda que estoy VIVA y soy capaz de apreciar mi VIDA en su totalidad. Empiezo de nuevo a no tener un Fearless heart (Steave Earle.

martes 22 de septiembre de 2009

Happiness is a warm gun (Lennon)

She's not a girl who misses much
Do do do do do oh yeah
She's well acquainted with the touch of the velvet hand
Like a lizard on a window pane
The man in the crowd with the multicoloured mirrors
On his hobnail boots
Lying with his eyes while his hands are busy working overtime
A soap impression of his wife which he ate
And donated to the Nation Trust

I need a fix 'cause I'm going down
Down to the bits that I left uptown
I need a fix cause I'm going down
Mother Superior jump the gun
Mother Superior jump the gun
Mother Superior jump the gun
Mother Superior jump the gun

Happiness is a warm gun
Happiness is a warm gun
When I hold you in my arms
And I feel my finger on your trigger
I know no one can do me no harm
Because happiness is a warm gun
Happiness is a warm gun, yes it is
Happiness is a warm gun

"Es una de esas chicas que no se pierde nada
Du du du du du oh yeah
Sabe muy bien lo que es el tacto de una mano de terciopelo
Como un lagarto en el cristal de la ventana
El hombre en la muchedumbre con lentejuelas multicolores
En sus botas claveteadas
Miente con los ojos mientras sus manos andan ocupadas haciendo horas extras "

UNa canción preciosa para un dia gris...
Nota: Existe una versión excelente de esta canción hecha, precisamente, por Mother Superior (véase el chorus).

domingo 20 de septiembre de 2009

Romance con Mozart




Era ya tarde, avanzada la hora de las brujas y recordando a estas, vino a mi memoria la reina de la noche. La reina que Mozart creó en su fantástica Flauta Mágica. La vieja estancia repleta de libros y fotografías familiares se iba empapando poco a poco de las melodías de Die Zaubertflöte. Incluso, cuando los personajes de la opera hablaban en alemán antiguo, parecían susurrar bellas palabras. Aquel alemán ya no sonaba duro y tosco, era dulce y seductor. Sentados en el sofá escuchaban ensimismados la primera parte de la opera, disfrutando cada nota mientras Tamino y Papageno charlaban. La combinación de Eomer y Thor era indudable pero con una candidez desmesurada en su rostro, era confuso mirarlo, hacia que dudaras acerca de la persona que te contemplaba. Pues él contemplaba sin cesar, le gustaba analizar cada minúsculo detalle y sus intensos azules ojos escudriñaban los verdes ojos que tenia enfrente. Encima de él, estaba una princesa danesa de melena ondulada, a la que besaba sin cesar posando sus manos en el rostro de ella, lo sostenía, lo guiaba y besaba cada centímetro de su piel. Se detenía como loco en su cuello, lo olía y mordisqueaba como un animalito salvaje. Le susurraba al oído palabras incomprensibles para ella.
Y Papageno apareció en escena cantando: “Der Vogelfänger bin ich ja, Stets lustig, heißa, hopsassa!”
El cazador de pájaros, soy yo, siempre alegre diciendo hip hopsassa!!! Va cazando bellos pájaros y como pájaros, caza también bellas doncellas, por docenas. Quiere cazarlas a todas y cuando las tenga las meterá en una jaula. Poco a poco las irá dando por azucarillos hasta encontrar la que él desea para compartir el resto de su vida. Y cuando la tenga la hará suya y, entonces, la besará tiernamente. La convertirá en su amada esposa y él será su amado esposo. Siempre dormirá a su lado cogiéndola entre sus brazos y acunándola como a un bebé hasta que se duerma.
Al mismo tiempo que Papageno explicaba sus ilusiones, él hizo lo propio, cogió a su princesa danesa en sus fornidos brazos y la acunó sin cesar cantándole al oído “Und küßte sie mich zärtlich dann, Wär sie mein Weib und ich ihr Mann”. Pero como Papageno, era tan solo una presa más, un bello pájaro del paraíso, una doncella más para tener enjaulada y más tarde deshacerse de ella…

Como pajaritos inocentes encerrados en un saco donde el cazador de pájaros juega a su antojo hasta que encuentre su ilusión.

lunes 24 de agosto de 2009

DRAMA (Adictos al)


Algunos de nosotros parece que nos empeñemos en envolver nuestras vidas con un halo de drama. ¿Por qué buscamos el drama? ¿Qué nos hace despeñarnos por sus precipicios? Da la sensación de que para que una historia sea realmente de amor haya de existir el elemento dramático, aunque no creo que esto deba ser así. Deben existir cientos y cientos de maravillosas historias de amor en las cuales el drama no hace su aparición en escena. Sin embargo, des de tiempos inmemorables nos inculcaron el drama, nos vendieron ese cuento y aceptamos la creencia de que las verdaderas historias de amor contenían ese exquisito elemento que las hacia parecer únicas. Recientemente, he devorado la obra de Dostoievski, donde las historias de amor turbulentas y llenas de sufrimiento aparecían, desde el Príncipe del Idiota debatiéndose entre el amor de Nastasia Philippovna y de su angelical Aglaia Ivanovna, pasando por el descontrolado Dimitri Karamázov con su Grúshenka y sin olvidar a nuestro jugador empedernido enamorado de la apasionada Paulina. Todas ellas historias de grandes amores que no llegaron a tener un final feliz, todas ellas historias en las que los personajes jugaban, escondían sus cartas y, tan solo al final, cuando “ya era demasiado tarde” (si es que se puede afirmar que hay un tiempo para cada cosa…) mostraban sus verdaderos sentimientos. Se llegaba a un via crucis en el cual ya no era posible retroceder y todas las historias perecían irremediablemente.

Resulta cansino pensar en estas historias, con ello quiero decir, que si siempre debe existir el drama en el amor, a la tercera vez que saboreas tanto drama te entra la pereza de querer volver a probarlo…por muy satisfactorio que resultara ese amor unos instantes, unos instantes de tu vida. Lamentablemente, algunas personas son adictas a esta sensación y, todos en mayor o menor medida, lo somos. Nos lo inculcaron y mamamos esa influencia, no solo le echaré la culpa al pobre Feodor, también podemos acusar a tantos y tantos miles de escritores, directores y guionistas de cine, publicistas, cuenta-cuentos y demás. Siempre nos han rodeado los ejemplos de amor dramático.

Pero, ¿tanto necesitamos el drama en nuestra vida? A veces sin ese factor dramático parece que la relación sea insulsa, parece que no te quieran o te planteas si quieres realmente a esa persona cuando lo lógico seria sentirse en la gloria por evitar pérdidas de tiempo, de espíritu y, por qué no, de salud.

Uno de los poco escritores que no nos vendió este tipo de amor fue Khalil Gibran. La vida tiene sus ironías, la vida da miedo muchas veces y nos arriesgamos en mayor o menor medida porque queremos sentir la sensación de estar vivos….igual que algunos que tienen menos suerte lo prueban de maneras menos saludables. No ver una salida….ver demasiadas y no saber cual elegir…Me estoy yendo, hablaba de las ironías de la vida y de Khalil, este estuvo durante largos y largos años de su vida enamorado de una mujer inalcanzable para él por océanos y ataduras jurídicas. Khalil escribió sobre el amor sin drama, sobre el amor que sabe entender y englobar la presencia de eros y de agape, en el que los amantes tienen sus mundos independientes pero también comparten uno que es único para ellos.

¡Cómo nos complicamos! La vida tiene innumerables dificultades y nosotros nos empeñamos en retorcerla un poquito más…por darle emoción. Adictos al amor que son adictos al drama, ¡despertad! Hay un mundo nuevo sin tanto drama, todo lo desconocido parece complicado pero ¡ai! Si pudierais ver lo sencillo que puede ser todo si no nos ponemos más trabas de las que ya existen en el camino por escrutar.

lunes 20 de julio de 2009

Fish or not fish?




En mis manos sostenía un mundo tranquilo, húmedo y lleno de color. Las algas se movían al compás, los peces bailaban al ritmo del oleaje ficticio que había creado con mis movimientos. Era feliz con mi pecera. Estaba embelesada contemplándola. Llena de vida. Había peces sacados del paraíso y plantas acuáticas de vistosos verdes que refulgían cuando los rayos de sol las acariciaban. De pronto, el agua se turbó y del verde pasó a un marrón triste. Las plantas se convirtieron en secas abominaciones de lo que anteriormente habían sido. Los peces desaparecieron y dieron paso, como si de una estrambótica metamorfosis se tratara, a unos gusanos desagradables. Tan solo, un pez permaneció, sólo uno pero había perdido su colorido y , mostraba una pigmentación negruzca dándole una apariencia penosa. Agitaba la redonda pecera entre mis manos intentando que aquella negrura desapareciera pero no lo conseguía. Todo fue en vano. Y miraba a mi único superviviente atacado por infinidad de gusanos, y miraba sus ojitos que tristes me pedían auxilio. ¿Qué podía hacer yo? De golpe y porrazo, la pecera resbaló de mis manos y en el suelo se desparramaron las plantas muertas, las algas ahora marrones y los cientos de gusanos. Y en medio de ese desastre estaba mi pececito ahora negro, que saltada como loco, que me buscaba con la mirada diciéndome “Sálvame”. Fui corriendo a la cocina en busca de un cuenco, un vaso o cualquier cosa donde poder ponerlo. Encontré un vaso de yogur, de los que solía utilizar para hacer yogures naturales, y lo llené de agua. Fui corriendo al salón y metí a mi pececito. Pero era tan pequeño el vaso de yogur y era tanta la alegría y de mi pececito que de tanto saltar y saltar se me volvía a caer. Pasé una hora repitiendo la misma acción, y él saltaba y saltaba, no dándome tiempo a encontrar un sitio mejor para él. Era agotador, lo rescataba y volvía a rescatarlo. Hasta que desperté.

Creo que me pasé media noche soñando con ese pececillo triste al que yo intentaba salvar. Y pensé que quizás la pecera era una parte de mi vida anterior, y en el recuerdo todo era verde y luminosos pero, ahora, todo eso está lleno de matices marrones y grises. La pecera no se me cayó sin querer, debí tirarla, quería despojarme en el fondo de ese pasado, sin embargo, una parte de ese pasado, ese bello pececillo que se transformó, quería permanecer conmigo. ¿Por qué? y lo que es más importante, ¿por qué quería salvar yo esa minúscula parte de mi pasado? Agotándome sin cesar por salvarlo…todavía no sé el por qué.

jueves 16 de julio de 2009

Can I hold your hand?

Cómo puede ser que un gesto tan sencillo como coger la mano de alguien, lleve consigo tantas implicaciones a nivel emocional?
Muchas veces, sentimos las manos de alguien sobre nuestro cuerpo y sin embargo, puede que no implique nada más allá del sexo. Lo realmente fascinante, es cuando alguien te coge de la mano, el mundo se detiene, tu corazón palpita con fuerza y sabes que, en ese instante, surge algo que jamás hubieras imaginado. Un simple gesto...un simple gesto que conlleva confianza y amor.
Sigo sin entenderlo. Recuerdo que una vez iba paseando con un chico y no pude evitar entrelazar mi mano con la suya. Él se paró en seco, me miró, mirño nuestra manos y me dijo: "buff, esto es demasiado. Esto ya es muy íntimo para mí" "Perdona...no hace ni una hora tenias tus manos sobre mí y ahora te da reparo que vayamos así por la callle?" le dije. " No estoy acostumbrado, esto ya es muy personal, significa mucho". Nos reimos y seguimos caminando cogidos de la mano. Ese día empezamos a salir en serio.
TIempo más tarde me sudeció una cosa igual de reveladora. Habían pasado muchos años desde que tuve una relación con una persona y que por x motivos no habíamos sido capaces de hacer prosperar nuestra relación, al menos como pareja, sin embargo habíamos continuado una relación vía correspondencia. Los sentimientos simepre habían quedado flotando en el aire, pero nuestra incapacidad por las circunstancias de estar juntos había hecho que siempre hubiera una conexión especial. No hace mucho, volvimos a vernos. Increíble! Cómo es posible que después de tantos años hayan sentimientos que no mueran? Crees haberlos idealizado hasta que te topas con la realidad y ves que no era así. Tu corazón palpita con fuerza, tus rodillas tiemblan, tu estómago parece un reactor nuclear, tu vista se nubla y tu cuerpo no obece tus órdenes. Petrificada, si poder hacer nada al volver a verle. Pero no sabes cómo ni por qué vuelves a sentirte una niña de 15 años que suspira al ver a su primer amor, que tiembla de la cabeza a los pies y, sin darte cuenta, él te ha cogido de la mano, te acaricia la mano con dulzura y crees que no pueda haber nada más pàra sentirte la persona más feliz del mundo. Tu mundo se tambalea en esos instantes y piensas, "Cómo es posible que despues de tanto tiempo, un simple gesto me haga sentir más viva de los que he estado duranto todos estos años?" "Qué poder ejerce él al cogerme de la mano que ningún otro hombre ha podido hacerme sentir en todo este tiempo?" "Cómo es posible?" Y sabes la respuesta aunque quieras obviarla. Porque ese pequeño gesto ha tambaleado tu mundo de nuevo. Y oyes que te dice: "Can I hold your hand?" Y sonries con toda tu alma.